
Crónicas viajeras
Apoyo periodístico, Santiago Marmolejo.
Entre cardonales, ríos y paisajes se recuerda a los grandes compositores y verseadores… Allí nació “La gota fría”.
En Valledupar decidimos viajar a Urumita, “la tierra de las mujeres bonitas” como lo pregonan sus habitantes para conocer de cerca su historia, su desarrollo turístico y aquellos lugares que fueron escenario de las piquerias, serenatas y situaciones que inspiraron grandes obras. Tierra de muchas riquezas naturales y culturales, cuna de grandes compositores, cantantes y repentistas, pueblo de flores y de hermosos paisajes.
En la ruta de la provincia guajira entramos primero a Rio Seco, luego Badillo que conserva la famosa leyenda de su custodia; más adelante Los haticos y llegamos a San Juan del Cesár, admirando de paso sus arrozales, llanuras verdes y la imponente serranía del Perijá como marco de nuestro destino.

La guajira es sin duda un lugar mágico de un contraste entre desiertos, ríos cristalinos, montañas, paisajes verdes y hermosos atardeceres.
Nos acercamos a Villanueva, otra región de compositores y cantores vallenatos que años tras años nos deleitan con el Festival “cuna de acordeones”, pasamos a El Molino para degustar sus dulces de toronja, de maduro y leche.
Recostada sobre la serranía del Perijá encontramos a Urumita, de zona urbana plana a solo 45 kilómetros de Valledupar.
En ese territorio vivían los indígenas chimilas cuando llegaron los españoles a principios del siglo 16, esa área era gobernada por el cacique Urama, y hoy con sus 21 barrios Urumita se muestra orgullosa de su gente, en especial de aquellos que a través de sus canciones la han inmortalizado.
La bañan dos ríos con historia musical, el Urumita y el Marquesote con su hermosa vela, que sirvió de inspiración al compositor Rafael Manjarrez en su tema “Simulación” e interpretada magistralmente por el “Cacique de la Junta”, Diomedes Diaz. En nuestra visita pudimos contemplar hermosos cerros como “El Molí”, el pozo “La quinta” y la cascada “tres paredes” en la sierra del Perijá.
En Urumita “cada calle tiene su historia de amores y sus esquinas sus recuerdos”, según lo describen las notas románticas de Sara Acosta Amaya, “la princesa guajira”.
Precisamente allí nació la “Gota fría”, el duelo musical de Emiliano Zuleta Baquero y Lorenzo Morales. Esto ocurrió en 1938 en Valledupar un “combate” de canciones entre Emiliano Zuleta y Lorenzo Morales más concretamente en una parranda en Guacoche, lugar de nacimiento de Morales, corregimiento de Valledupar.
Morales era el acordeonero más famoso de la región hasta que llegó Zuleta, pidió prestado el instrumento y deslumbró a los asistentes, lo que no le gustó a Lorenzo.
Se citaron luego en Urumita en una casa en la plaza de mercado donde los campesinos llegaban a vender sus productos. En este sitio, de propiedad de Manolo Romero y señora, la gente se reunía a contar sus historias, se escuchaban a los cuenteros y cada noche había piquerias.
Llegó Emiliano Zuleta y Morales no lo hizo debido que no se sentía bien de salud. Allí nació la gota fría, pues Zuleta lo entendió como que “ no se atrevió a enfrentarse a versos con él” y en una animada parranda que duró hasta madrugada le compuso los versos de la gota fría:
“Acordate Moralito de aquel día
que estuviste en Urumita
y no quisiste hacer parada,
Te fuiste de mañanita
Sería de la misma rabia.”
“Moralito, moralito se creía
Que él a mí, que él a mí me iba a ganar
Y cuándo me oyó tocar Le cayó la gota fría
Y cuándo me oyó tocar, le cayó la gota fría”
Luego de esto en todas las parrandas que se hacían en la provincia, Zuleta improvisaba versos contra Morales. Este se enteraba por los amigos y respondía los versos de Zuleta como en el tema “La carta”:
“Le mandé a decía Emiliano Zuleta que para los carnavales me espere.
Él quiere tocar conmigo la tecla y así como yo le digo él no puede’:
En mi nota no hay quien mande conmigo no hay quien se meta.
Rutina tiene Morales para Emiliano Zuleta’.
“`Hablo claro delante de la gente para que escuchen
con buena atención que si Emiliano me lleva en la nota
yo le regalo mi acordeón’”
Lorenzo Morales Herrera o “Moralito” una de las grandes leyendas vallenatas, Rey vallenato vitalicio nació el 14 de junio de 1914, en Guacoche, corregimiento de Valledupar, antiguo palenque de cimarrones, tierra de alfareros del barro carmesí inigualables en el arte de hacer tinajas.
Allí, entre cardonales, transcurrió su niñez escuchando décimas compuestas por su tío Félix Morales y persiguiendo turpiales guacocheros, famosos por su peculiar habilidad para memorizar y silbar las melodías. Fue criado por una tía Leandra Churio, pues su madre Juana Morales murió cuando él tenía solo 3 años.

Emiliano Zuleta Baquero, cabeza de la dinastía más grande en la música vallenata, fue quien inmortalizó a Urumita con su canción “La gota fría”. Nació un 11 de enero de 1912 en la Jagua del Pilar, guajira, compositor, acordeonero y cantante…En la vereda El plan donde vivía la vieja Sara, se hicieron las mejores parrandas.
En Urumita, hacen presencia de antaño las bellas calagualas una planta considerada medicinal, helechos de hojas alargadas de intenso color verde que con orgullo muestran sus campesinos.
Todos los años en septiembre realizan el Festival de las flores y calagualas, concursos de acordeón aficionado, canción inédita, piqueria mayores e infantil y conversatorios sobre “Urumita, su cultura y su aporte al folclor vallenato. Sus mujeres usan una toalla enrollada en la cabeza para soportar el sol ardiente del caribe.
En el parque de los juglares del barrio Villa Amparo se rinde homenaje a los grandes compositores y músicos de esa hermosa tierra encabezados por Silvestre Dangond, Fabian Corrales, Luis “el mono” Fragoso, Jorge Iván “El churo” Diaz, Iván Zuleta Barros, José María Ramos Rodríguez, José María Ramos Navarro, Daniel Maestre Ramos, Eduardo Fabian Peñalosa, Kiko Ramos y Orlando Liñán entre otros.
Como en todos los pueblos de la provincia, Guacoche tiene su festival folclórico de la tinaja en el mes de diciembre en honor al santo patrono San Francisco de Asís donde se presenta la “danza de la tinaja” bailada por las mujeres de varias edades de 10 a 80 años. Allí se conserva la costumbre de las tinajas para depositar el agua desde los tiempos de los indígenas chimilas.
En Guacoche admiramos en nuestro recorrido los famosos cardonales, un arbusto perenne que presentan unos vistosos tallos, que le dan aspecto de candelabro, los cuales pueden superar los 300 años de vida y eran utilizados por los indígenas para tejer la lana de la llama. Todas estas maravillas han sido convertidas en versos por nuestros juglares vallenatos.



