Urabá acelera y Córdoba no puede quedarse atrás: Los Garzones entra en la carrera por atraer empresas

El reloj ya corre y la competencia también. Mientras Urabá antioqueño se consolida como nuevo polo logístico del país con puertos, agroindustria y respaldo empresarial, en Córdoba crece la advertencia sobre lo que podría perderse si no se actúa con visión y rapidez.
La alerta la encendió el consultor en competitividad Boris Zapata Romero, quien advirtió que el departamento enfrenta una disputa silenciosa por inversión, empresas y desarrollo frente al avance acelerado de Urabá. Según explicó, si Córdoba no aprovecha de forma estratégica la apertura internacional del aeropuerto Los Garzones, el flujo de negocios terminará concentrándose en Antioquia.
“En la posibilidad que el Urabá antioqueño pueda absorber todo lo que pueda absorber, lo va a hacer y nos va a comenzar a dejar atrás”, advirtió.
La preocupación no es menor. Proantioquia proyecta que Urabá podría atraer cerca de 900 nuevas empresas en la próxima década, apalancadas por una apuesta que ya integra puertos, infraestructura, logística, agroindustria e inversión internacional.
Desde Córdoba, la señal es clara: si el departamento no convierte a Los Garzones en una plataforma real de atracción empresarial, el nuevo mapa económico del Caribe podría empezar a dibujarse sin Montería.
El punto de quiebre será el próximo 10 de mayo, cuando entren en operación los vuelos internacionales entre Montería, Quito y Panamá. Para Zapata Romero, esa conexión no debe leerse solo como una oportunidad turística, sino como una puerta directa para atraer inversión, abrir mercados y posicionar a Córdoba en el radar empresarial regional.
Panamá es hoy uno de los principales destinos de exportación de Colombia y Ecuador se mantiene entre los socios comerciales más activos del país, lo que convierte esta nueva conectividad en una ventaja que, bien usada, podría transformar el perfil económico del departamento.
Pero el mensaje del experto va más allá del aeropuerto. Córdoba, insiste, necesita acelerar en tres frentes: infraestructura básica, construcción de una marca territorial competitiva y fortalecimiento del tejido empresarial local.
Eso implica mejorar vías, agua potable y conectividad digital; construir una identidad económica sólida con ventajas concretas; y preparar al sector privado para competir con mayor formalidad, escala y sofisticación.
La oportunidad está abierta, pero no por mucho tiempo. El margen, según Zapata Romero, es de apenas tres años. Si Córdoba no se mueve ahora, el riesgo no es solo perder inversiones: es quedar relegada a la periferia del desarrollo que otros ya comenzaron a construir.



