“No me voy a retractar”: ‘Matador’ defiende sus caricaturas sobre Paloma Valencia y apela a la libertad de expresión

El caricaturista y candidato al Senado por el Pacto Histórico, Julio César González, conocido como ‘Matador’, respondió a las críticas generadas por sus caricaturas sobre la senadora y candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, y reiteró que no se retractará de sus publicaciones.
En diálogo con Caracol Radio, ‘Matador’ defendió su trabajo apelando a la libertad de expresión y al papel histórico de la sátira política. “No me voy a retractar porque eso es lo que hace la caricatura, desdibujar el poder y explicarle de manera pedagógica a la gente lo que está pasando en el país”, afirmó.
Sus declaraciones se producen luego de que el Centro Democrático anunciara que interpondrá una denuncia ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) por presunta violencia política. Frente a esta acción, el caricaturista sostuvo que la denuncia “es improcedente” y negó que sus caricaturas tengan un enfoque de género.
“Mi rol como caricaturista es hacer caricaturas del poder, independientemente del género, sea hombre o mujer”, señaló, aclarando que sus publicaciones no atacan a Paloma Valencia por el hecho de ser mujer, sino por su condición de figura pública y de poder.
El caricaturista explicó que sus ilustraciones surgieron a partir de un hecho político reciente, ocurrido durante un vuelo, cuando una ciudadana increpó a la senadora por su oposición al bono solidario de $230.000 para los adultos mayores en condición de pobreza. “La caricatura nace de un hecho político: una chica increpa a la candidata en un vuelo y le pregunta por qué se opuso al bono solidario de $230.000 para los ancianos más pobres”, recordó.
Además, citó una frase del fallecido periodista y humorista Jaime Garzón para contextualizar su crítica: “los políticos no se dirigen al país, sino que se digieren al país”.
Finalmente, ‘Matador’ explicó el sentido de su mensaje político: “Mi crítica política es a la glotonería del poder, porque ella niega $230.000 a los ancianos más pobres del país, pero se muestra en sus redes comiendo. Por eso la caricatura se titula ‘Dieta parlamentaria’”.
La controversia continúa generando reacciones en el escenario político y mantiene abierto el debate sobre los límites entre la sátira política, la libertad de expresión y la violencia simbólica.




