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El Vaticano y la NASA se unen para poder investigar un asteroide que puede ser peligroso para la Tierra

Después de siete años en el espacio, incluido un aterrizaje en el asteoride Bennu para recolectar muestras, la nave espacial OSIRIS-REx de la Nasa regresa a la Tierra.

La cápsula con la muestra caerá en paracaídas en el desierto de Utah el 24 de septiembre, convirtiendo a OSIRIS-REx en la primera misión de los Estados Unidos en devolver una muestra de asteroide a la Tierra.

“Una vez que la cápsula de muestra aterrice, nuestro equipo correrá contra el reloj para recuperarla y llevarla a la seguridad de una sala limpia temporal”, dijo en un comunicado Mike Moreau, subdirector de proyectos en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la Nasa.

La muestra será enviada al Centro Espacial Johnson de la Nasaen Houston. donde allí, los científicos  van a distribuirán hasta una cuarta parte de ella al equipo científico de OSIRIS-REx en todo el mundo para su análisis y seleccionarán el resto para que otros científicos lo estudien, ahora y en las generaciones futuras.

El equipo de OSIRIS-REx ya ha realizado hazañas asombrosas al caracterizar y tomar muestras del asteroide Bennu”, dijo Dante Lauretta, investigador principal de OSIRIS-REx de la Universidad de Arizona, Tucson.

La Iglesia católica Romana tiene un eminente observatorio dirigido por astrónomos jesuitas desde la década de 1930. Desde allí se han realizado investigaciones astronómicas para demostrar la “compatibilidad del catolicismo y la ciencia”.

Recientemente, el hermano Robert J. Macke, astrónomo y conservador de la Colección Vaticana de Meteoritos, se ha convertido en una de las figuras más destacadas.

Macke trabaja de la mano con la Nasa en la misión OSIRIS-REx y ha diseñado un dispositivo personalizado capaz de analizar la muestra que llegará a la Tierra.

Según el Observatorio del Vaticano El H. Macke estudia las propiedades físicas de los meteoritos, como la densidad, la porosidad, la susceptibilidad magnética y, más recientemente, las propiedades térmicas.

Además, el astrónomo participa en un estudio sobre la interpretación de los datos gravimétricos de la superficie de la Luna y Marte. Hasta la fecha, ha medido unas 60 rocas lunares Apolo individuales de las 6 misiones exitosas y de todas las litologías representativas.

“No veo ningún conflicto entre la fe y la ciencia”, explicaba Macke, quien cree tanto en la Biblia como en la posibilidad de que el universo tenga 13.800 millones de años.

Macke incluso tiene un canal de YouTube en el que ha compartido el avance en el desarrollo del picnómetro, herramienta requerida para estudiar la muestra del asteroide Bennu, junto a un grupo de la Universidad de Arizona. Es por medio de él que ambas instituciones trabajan en conjunto para determinar los componentes del interesante cuerpo celeste.

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