
La furia del invierno dejó una de las historias más dolorosas en la vereda La Cansona, corregimiento de Bongamella, en jurisdicción de San Pelayo. Las lluvias, que se intensificaron desde el 1 de febrero y alcanzaron su punto más crítico el día 9, no solo arrasaron viviendas, cultivos y ganado, sino que también cobraron la vida de José Miguel y José Alfonso López Doria, dos hermanos campesinos que hoy son símbolo de tragedia y amor fraterno.
Hombres de campo, dedicados a la ganadería y a la tierra, permanecían en su finca intentando proteger lo poco que les quedaba tras la creciente. Cuando la corriente amenazó con llevarse su ganado, decidieron enfrentar el agua, movidos por el arraigo y la responsabilidad que caracteriza al campesino con lo suyo.
Testigos relataron que, en medio del desespero, uno de ellos comenzó a ceder ante la fuerza del caudal. El otro, sin dudarlo, intentó sostenerlo y se negó a soltar su mano pese al peligro. Ese último acto de auxilio selló su destino: la corriente terminó llevándoselos juntos, como habían vivido siempre, inseparables.
Hoy, el silencio golpea a La Cansona y a una familia destrozada. José Miguel deja esposa y dos hijos pequeños, mientras la comunidad despide a dos jóvenes trabajadores, humildes y solidarios.
En medio de cifras, balances y reportes oficiales por la emergencia invernal que azota a Córdoba, la historia de los hermanos López Doria recuerda que detrás de cada número hay rostros, familias y sueños truncados. La corriente fue implacable, pero no logró separar un lazo que ya quedó sembrado en la memoria del pueblo campesino.



