Protestas en Francia dejan más de 270 detenidos y edificios afectados

Las movilizaciones contra el costo de vida y el deterioro de la educación terminaron en enfrentamientos, saqueos e incendios en varias ciudades. Francia vivió este sábado 17 de octubre una jornada de protestas multitudinarias que derivó en episodios de violencia en varias ciudades. Según el Ministerio del Interior, más de 270 personas fueron detenidas durante las manifestaciones, convocadas en medio del descontento por el aumento del costo de vida y las dificultades del sistema educativo.
Las movilizaciones, que comenzaron semanas atrás con protestas estudiantiles en colegios de sectores vulnerables del norte de París, se extendieron a diferentes regiones del país. A las reclamaciones por la falta de profesores y el deterioro de las instalaciones educativas se sumaron sindicatos, jóvenes y participantes del movimiento de los chalecos amarillos. En París, la principal marcha avanzó entre la Place de la République y la Place de Clichy. Aunque la manifestación central transcurría inicialmente de manera pacífica, en otros puntos de la capital se registraron enfrentamientos entre grupos de manifestantes y la Policía, que utilizó gases lacrimógenos y chorros de agua para dispersar a algunas concentraciones. Uno de los incidentes más graves ocurrió en Lyon, donde, según reportes de AFP y medios locales citados por BBC News Mundo, fue incendiada una oficina de turismo. Las imágenes difundidas mostraron llamas en el edificio y daños en varias ventanas. Las autoridades locales también denunciaron dificultades para que los bomberos pudieran intervenir con seguridad. En Marsella se reportaron daños en una comisaría, mientras que en Tolón dos policías resultaron heridos por proyectiles. En Caen, algunos manifestantes habrían participado en saqueos, actos vandálicos y daños contra vehículos policiales, de acuerdo con los reportes de las autoridades locales.
La jornada también generó reacciones políticas. Marine Le Pen, dirigente de Agrupación Nacional, afirmó que los disturbios estaban perjudicando las manifestaciones y acusó a sectores de extrema izquierda de apropiarse de las reivindicaciones. Por su parte, Jean-Luc Mélenchon, líder de La France Insoumise, había señalado que las movilizaciones se desarrollaban con calma. Las movilizaciones mantienen la atención sobre la situación social y económica francesa, mientras las autoridades enfrentan el reto de controlar los episodios violentos y atender las reclamaciones que han llevado a miles de personas a las calles.



