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EL PAÍS REGISTRA CIFRAS ALARMANTES POR MUERTES EN SINIESTROS DE TRÁNSITO.

Lunes, 9 de Mayo 2022

En un país como Colombia, morir a causa del conflicto armado o víctima de la inseguridad que campea en ciudades grandes y pequeñas suelen ser los principales motivos de debate cuando se habla de perder la vida de forma trágica. Pero poca atención se les da a los decesos producto de siniestros viales. En los últimos diez años han muerto por esta causa 70.000 personas, esto es, dos veces la población de Leticia, en Amazonas.

De acuerdo con la Agencia de Seguridad Vial (ASV), los usuarios de moto y los peatones son los que ponen el mayor número de víctimas fatales. De los 7.270 casos registrados el año pasado, 4.312 correspondieron a los primeros y 1.566 a los segundos. Pero también perdieron la vida 566 conductores de carro y 471 ciclistas. Simplemente aterrador. En este primer trimestre, el incremento de decesos es de 11,8 por ciento, es decir, en vez de mejorar se empeora peligrosamente.

Colombia es el país con la tasa más alta de fallecidos por mes en la región. Incluso, por encima del país del carro y la autopista: Estados Unidos. Por eso hay quienes aseguran que lo que viene sucediendo es un verdadero azote que deja pérdidas humanas y materiales, pero sobre todo dolor en miles de hogares, pues a fin de cuentas se trata de vidas que desaparecen pudiendo evitarlo.

Y es aquí donde hay que detenerse para hacer las reflexiones del caso. Colombia no puede seguir sembrando sus carreteras de tragedia fruto de la imprudencia, el exceso de velocidad o la falta de infraestructura adecuada. No puede continuar expectante ante la terrible evidencia de que son los menores de 30 años los que están dejando sus vidas en el pavimento, principalmente. No debe seguir concibiendo la seguridad vial como una estrategia de campañas y alertas. Es necesario ir mucho más allá, y en eso hay que acompañar todas las iniciativas que traigan paz en la vía.

A juicio del director de la ASV, la gente está conduciendo con exceso de velocidad y con menos experiencia. Otros expertos alertan del incremento desmedido de motos en las calles, lo que atado a normas que se han venido quedando obsoletas forma un peligroso coctel que deja más muertos cada año en un país que se urbaniza a pasos agigantados: el 55 por ciento de las tragedias suceden en entornos urbanos.

A buena hora, cursa en el Congreso de la República un proyecto de ley que pone énfasis en la seguridad vial como eje esencial de la movilidad. Lo impulsan varias entidades que de tiempo atrás se preocupan por el tema (Conduce a 50, vive al 100 o la Liga contra la Violencia Vial, entre otras). La norma contempla el establecimiento del límite de velocidad de 50 km por hora –que ya opera en Bogotá– en todo el territorio nacional. Propende hacia carros más seguros, que cumplan estándares internacionales, y crea la licencia por puntos, lo que permitiría que el conductor esté en constante capacitación.

Al proyecto solo le faltan un par de debates. Lo deseable es que encuentre solidaridad en gremios, fuerzas políticas y la misma ciudadanía. Pero si se convierte en una nueva frustración, solo nos quedará seguir lamentando los miles de muertos de cada año por esta causa. Algo que el país no debe permitirse.

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